sábado, 26 de diciembre de 2020

 

 



Ese mundo que, viniendo de París habríamos descubierto en Caracas en 1980, no somos nosotros, de París, quienes lo hemos creado. Es la obra de un asombroso argentino, Oscar Masotta, gracias al que la enseñanza de Lacan conoció una difusión que se extendió a todo el mundo hispánico, durante los años sesenta, sin que Lacan interviniera en ello más que haciendo de Masotta un miembro de la Escuela Freudiana de París. 

                                                                                      Jacques-Alain Miller, 1986.

 


 


ABC La cultura del psicoanálisis Nº 4




Presentación

 

Desde sus primeros escritos Freud abrió el debate sobre sexualidad. Lo fue tratando en: las derivas de las pulsiones, la sexualidad infantil, la perversión. Luego detalló el síntoma, tanto en relación al sufrimiento como a la satisfacción. También imprimió el mundo clásico a los sueños, de ahí, el complejo de Edipo, los deseos incestuosos y la castración. Llamó “roca” al misterio de por qué hombres y mujeres rechazan lo femenino. Afirmó, desde muy temprano, que los síntomas por abstinencia sexual tienen, a su vez, una relación con lo sexual.

La sexualidad del conjunto de los trayectos freudianos ha sido retomada, una y otra vez, por Jacques Lacan. Asimismo, no faltaron sobre el tema los planteos previos para acercarnos a las cuestiones más difíciles en la división de los sexos. Lo que hace pensar que: Lacan ha sido su precursor.

A partir de los años 70 hizo rectificaciones y precisiones aportadas por la lógica.  En esos años propuso la fórmula “no hay relación sexual”, y con la fórmula llegamos a un conjunto de paradojas que irán a encallar a una no-solución. Este nudo –no solución- está en el centro de todos los debates y derivas que buscan resolver las cuestiones de la sexualidad.

Esa sexualidad elaborada por Sigmund Freud en el siglo XX pasó y pasa por las torsiones y  lecturas de la enseñanza de Jacques Lacan. Y en todos estos años por los esclarecimientos de Jacques Alain Miller. Serie en la que se inscrie la orientación, una y otra vez, de Germán García.

En las redes que van de un siglo a otro nuestra época acelera derivas sobre la sexualidad. Y es retomada por infinidad de disputas. Las leyes se cruzan con derechos que contemplan diversidades sexuales. El empuje de los feminismos incluye debates sobre derechos en pos de mejorar las condiciones de trabajo, poner fin a la violencia y a los crímenes de mujeres. Se suman nuevas nominaciones de las diversidades sexuales en las siglas LGTB, se busca instalar decisiones sobre lenguaje inclusivo.

Por otra parte, el movimiento me-too participa en la sociedad a nivel de una protesta de masas, no siempre con arreglo a una fundamentación intelectual de la que sí disponen algunos de los escritores feministas.

Los múltiples debates muestran los intentos de precisar, de domesticar, o incluso atrapar el problema de la sexualidad.

Al conjunto antes descrito, constantemente se le interponen piedras en el camino, lo que hace pensar que en el centro de sus búsquedas hay algo imposible de resolver. Dicho de otra manera, ese imposible es el elemento que cuenta, en cualquier disputa y también en las derivas a un sinnúmero de equívocos.

Lacan diferencia a partir de la lógica que una cosa es la sexualidad y otra diferente, el sexo. Este último, toma el lugar de fuerza indomesticable. Como con la pulsión hace falta hacer el rodeo una y otra vez. Se trata de algo irreductible, fuente de malentendido y paradojas. Es el “sin salida” de las búsquedas constantes sobre las cuestiones de la sexualidad, y en ocasiones, ese imposible detona en desenlaces fatales de violencia y crímenes.

El conjunto de textos del presente número de ABC la cultura del psicoanálisis N° 4, abordan -en sus secciones: (flashes, diversidades y reseñas)- con los mejores argumentos: sexualidad, derivas y debates.

 

María del Rosario Ramírez


domingo, 13 de diciembre de 2020

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 3


Presentación

 -Colegio Estudios Analíticos-

A la memoria de Germán García
El trazado de una marca
“…El joven escritor tenía todo: precocidad, éxito, prestigio e incorrección; además de ilegalidad, el gran valor agregado del arte" (Becerra J. J, 2015)
“…otra de sus obras de incidencia, la que fue original en su género, La entrada del psicoanálisis en la Argentina (1978) García G. Este último libro tiene el mérito de ser el primero que documentó la historia del psicoanálisis con nombres que faltaban. Me refiero a nombres como el de Germán Greve- su trabajo sobre Freud en 1910- y el de Jorge Thenón que, aunque citados por Freud, eran desconocidos en el mundillo psicoanalítico.
Allí desentrañaría cómo es que entran en la historia los diferentes discursos, no solo la psicología, sino también la psiquiatría, la medicina y el psicoanálisis. Esas diferencias muchas veces vuelven a entreverarse y, como si se tratara de cartas, se las juega mal. No se cansó de insistir sobre la importancia de esclarecer esas diferencias históricas y políticas para hacer una lectura y para entender cualquier cosa, sea del psicoanálisis o de lo demás. ¿Somos los mismos a pesar de que las épocas sean diferentes? De pronto, comprobamos en los libros de investigación que aquellas historias que solo parecían pertenecer a un pasado nostálgico, eran escritos que podían estar vivos…”
María del Rosario Ramírez

domingo, 9 de septiembre de 2018

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 2




Presentación


En este número de la revista ABC encontrarán una traducción del excelente estudio de Jules de Gaultier, Le Bovarysme (1902). Se trata de la cuarta parte, titulada “Lo Real”.
El autor, según lo indica al comienzo en el apartado denominado “Advertencia”, pone un aparato de óptica mental… “que permite interesarse en el juego del fenómeno humano por el conocimiento de algunas de las reglas que lo ordenan”.  Entre esas reglas que lo ordenan, descubrimos que algunas se sitúan en torno al “principio de sugestión”. Se trata también del imperio de una ilusión cuya complejidad desglosa Gaultier.
La postura “bovárica” se articula en una frase: creerse otro que no es. Su consecuencia es que este ideal bovárico —como lo expresa el autor— tiende a inventar una imagen idealizada de sí, donde radica el problema del error sobre la persona.
Cuando Jacques Lacan en su tesis, De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad (1932), trata las manifestaciones verbales de la escritura de Aimée, dice lo siguiente: “una aspiración amorosa” discordante con la realidad y destinada al fracaso, “esencialmente bovarista, refiriéndonos directamente con esta palabra al tipo de la heroína de Flaubert”[1]. Más adelante, vincula las búsquedas sentimentales de Aimée con el bovarismo, “en el cual desempeñan un papel los sueños ambiciosos”[2]. Y en su escrito Acerca de la causalidad psíquica (1946) afirma acerca de Gaultier: “el autor, autorizadísimo, al que el bovarismo, adecuado a la medida de su simpatía por los enfermos, daba la clave de la paranoia”[3].
Estas citas, por supuesto, no pretenden economizar los argumentos ni los detalles a los que las referencias hacen lugar, y cuyo tratamiento excede por completo el propósito de estas líneas.
Gaultier destaca que en el bovarismo hay una incidencia —como sucede en el personaje de Flaubert, Emma Bovary— de las lecturas, los medios de masa y la propaganda, que llevan a la copia de una imagen. El bovarista sólo copia la función que le toca desempeñar, de modo que entonces hará de cura, de médico, de esposo o de señora, como una mera imitación de dicha función. Es decir, una parodia.
Dan cuenta del índice bovárico los discursos con recaídas reiteradas en repeticiones, copias y plagios. ¿Será posible apostar a la singularidad y no a la copia?, ¿cuál es la incidencia activa de los ideales bováricos?, ¿hemos hecho lo suficiente para que el bovarismo llegue a su fin?
Recuerdo el interés que me produjo la frase de Jacques-Alain Miller, de la que hago aquí una breve referencia salteada:

(…) poner lo que Rabelais y Germán García llaman el carnaval (…) aceptar el retorno de lo grotesco, del carnaval, de la tyché (…) puede ser un riesgo para la tranquilidad (…) más carnaval en la institución pero no en la práctica. Mantener la tensión entre carnaval y disciplina. Estamos siempre en el medio de esta tensión.[4]

En este número de la revista —como ya dije— varios textos tratan de diversas maneras sobre el bovarismo. La sección FLASHES abre con una traducción de la cuarta parte, “Lo Real”, del libro Le Bovarysme de Jules de Gaultier; luego, el comentario a mi cargo sobre el primer capítulo, El bovarismo en los personajes de Flaubert; a continuación, el texto Manuel Puig y el Psicoanálisis, de Germán García; sigue Resonancias de la paranoia, escrito por Silvia Conía, y también un comentario sobre La policía de las familias, de Jacques Donzelot, por Ana Santillán; concluyendo esta sección, un comentario de Gabriel Levy sobre el libro Amor y anarquismo: Experiencias pioneras que pensaron y ejercieron la libertad sexual, de Laura Fernández Cordero.
En la sección DIVERSIDADES podrán leer una traducción de Luciano Ducatelli de un manuscrito de Hobbes, Carta del Sr. Hobbes al Sr. Brooke, sobre un caso de anorexia en el siglo XVII; El asunto de la monja Vicenta Álvarez, por Mirtha Benítez; alfonsina: primer periódico para mujeres —que dirigió María Moreno—, por Marcela Varela; El nuevo derecho civil de la Argentina avanza con perspectiva de género, por Verónica Knavs.
En la última sección, RESEÑAS, encontrarán las referidas a dos libros fundamentales sobre la historia del psicoanálisis y fundamentales para la cultura de los analistas: sobre el de Marcelo Izaguirre, Jacques Lacan: El anclaje de su enseñanza en la Argentina, reseñado por Laura Bosco, y acerca del libro de Germán García, Oscar Masotta y el psicoanálisis castellano, por Sebastián A. Bartel. Finalizamos con una recomendación editorial, Informes para el psicoanálisis: Una salida, de Germán García.
El conjunto de textos sobre el bovarismo y sobre el lugar de las mujeres han ido situando un hilo: la serie va desde el siglo XVII al siglo XXI, contando historias, relatos de la esclavitud de las mujeres —diría John Stuart Mill—, sojuzgamientos y transformaciones.
Estas últimas mucho le deben al psicoanálisis por haber puesto en el centro de sus elaboraciones, desde Freud hasta la actualidad, una pregunta sostenida sobre la femineidad y las femineidades. Es necesario indagar en la historia del psicoanálisis los puntos a los que se ha llegado al considerar la femineidad, en sus diferencias y en sus malentendidos. Si bien el psicoanálisis está en nuestro aire, situarse en él y en la pregunta sobre la femineidad es un asunto que cada uno responde en el propio análisis.
Por otra parte, mucho es lo que han impulsado en dicha transformación las mujeres anarquistas hacia fines del siglo XVIII, los debates de los feminismos desde el siglo XIX hasta hoy, con consecuencias en la implementación de leyes y en su divulgación.
La perspectiva que me interesa destacar es no tanto el papel de la heroicidad en los actores de esas historias —si bien la hubo— sino la particular capacidad para salir de “un cuarto propio” y ocupar un lugar de enunciación en los discursos, en las épocas en que les ha tocado y nos toca vivir.


María del Rosario Ramírez



[1] Lacan, J. (1932). De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. p. 164. Argentina: Siglo XXI editores. (1°Ed. en español, 1976).
[2] Lacan, J. Obra citada. p. 208.
[3] Lacan, J. (1946). Acerca de la causalidad psíquica. En Escritos I. p. 169. Argentina: Siglo XXI Editores. (2007).
[4] Miller, J. A. (1997). El psicoanalista y su comunidad.  En Conferencias porteñas. T. 3. Buenos Aires: Paidós.

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viernes, 17 de agosto de 2018

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 1





 
 Presentación
ABC La Cultura del Psicoanálisis es una reciente publicación de RSI ediciones, del mes de noviembre del 2017. La propuesta de esta revista-libro es retomar la relación de los analistas con la cultura. Freud y Lacan señalaron desde siempre la necesidad ineludible de dicha relación en la formación de los analistas.

En tal sentido, en este primer número se pueden leer fragmentos y comentarios sobre autores argentinos que han investigado sobre el devenir de las lecturas de Shakespeare en la Argentina; entre los que se destacan los artículos de Jaime Rest, Pedro Luis Barcia, Jorge Dubatti, Charles Davis Ley, Lydia Di Lello, Daniel Rosenthal. Textos que en su mayoría no son tan frecuentados en los ámbitos analíticos.

Junto a estos artículos, es de destacar también, el escrito de Germán García acerca de los  diferentes usos y  lecturas que se han realizado sobre  la obra de Shakespeare y el comentario sobre el concepto de amor en San Agustín, de Hannah Arendt, por Leonor Curti. Dos reportajes- a Juan Pablo Lucchelli y a Gustavo Dessal- se suman al contenido que componen esta edición.

“Percibimos que la enseñanza de Lacan, su lectura de Freud, las lecturas de otros discursos y el esclarecimiento aportado por Jacques‑Alain Miller en todos estos años, están elaborados por una política: volver al punto de partida quiere decir educarnos en la cultura. La enseñanza del psicoanálisis atraviesa la historia de sus instituciones, la episteme y la praxis, forjadas en esta relación insistente a otros discursos.”, afirma María del Rosario Ramírez en la presentación de ABC La cultura del psicoanálisis.

La dirección editorial está a cargo de María del Rosario Ramírez y como asesor, Germán García. Del staff participaron: Laura Bosco, Silvia Conía, Sergio Nervi, Marcela Varela, Ana Laura Bastianello, Mirtha Benítez, Nora Caputo, Ana Santillán y Héctor Serrano.

La revista puede adquirirse en distintas librerías de Buenos Aires y de Rosario.

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 9: Paradojas de la satisfacción. Capitalismo y subjetividades contemporáneas

    La demanda latente en la multiplicación de objetos para gozar resulta la puerta de entrada a una espacio sideral. En esa oferta insaciab...