domingo, 9 de septiembre de 2018

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 2




Presentación


En este número de la revista ABC encontrarán una traducción del excelente estudio de Jules de Gaultier, Le Bovarysme (1902). Se trata de la cuarta parte, titulada “Lo Real”.
El autor, según lo indica al comienzo en el apartado denominado “Advertencia”, pone un aparato de óptica mental… “que permite interesarse en el juego del fenómeno humano por el conocimiento de algunas de las reglas que lo ordenan”.  Entre esas reglas que lo ordenan, descubrimos que algunas se sitúan en torno al “principio de sugestión”. Se trata también del imperio de una ilusión cuya complejidad desglosa Gaultier.
La postura “bovárica” se articula en una frase: creerse otro que no es. Su consecuencia es que este ideal bovárico —como lo expresa el autor— tiende a inventar una imagen idealizada de sí, donde radica el problema del error sobre la persona.
Cuando Jacques Lacan en su tesis, De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad (1932), trata las manifestaciones verbales de la escritura de Aimée, dice lo siguiente: “una aspiración amorosa” discordante con la realidad y destinada al fracaso, “esencialmente bovarista, refiriéndonos directamente con esta palabra al tipo de la heroína de Flaubert”[1]. Más adelante, vincula las búsquedas sentimentales de Aimée con el bovarismo, “en el cual desempeñan un papel los sueños ambiciosos”[2]. Y en su escrito Acerca de la causalidad psíquica (1946) afirma acerca de Gaultier: “el autor, autorizadísimo, al que el bovarismo, adecuado a la medida de su simpatía por los enfermos, daba la clave de la paranoia”[3].
Estas citas, por supuesto, no pretenden economizar los argumentos ni los detalles a los que las referencias hacen lugar, y cuyo tratamiento excede por completo el propósito de estas líneas.
Gaultier destaca que en el bovarismo hay una incidencia —como sucede en el personaje de Flaubert, Emma Bovary— de las lecturas, los medios de masa y la propaganda, que llevan a la copia de una imagen. El bovarista sólo copia la función que le toca desempeñar, de modo que entonces hará de cura, de médico, de esposo o de señora, como una mera imitación de dicha función. Es decir, una parodia.
Dan cuenta del índice bovárico los discursos con recaídas reiteradas en repeticiones, copias y plagios. ¿Será posible apostar a la singularidad y no a la copia?, ¿cuál es la incidencia activa de los ideales bováricos?, ¿hemos hecho lo suficiente para que el bovarismo llegue a su fin?
Recuerdo el interés que me produjo la frase de Jacques-Alain Miller, de la que hago aquí una breve referencia salteada:

(…) poner lo que Rabelais y Germán García llaman el carnaval (…) aceptar el retorno de lo grotesco, del carnaval, de la tyché (…) puede ser un riesgo para la tranquilidad (…) más carnaval en la institución pero no en la práctica. Mantener la tensión entre carnaval y disciplina. Estamos siempre en el medio de esta tensión.[4]

En este número de la revista —como ya dije— varios textos tratan de diversas maneras sobre el bovarismo. La sección FLASHES abre con una traducción de la cuarta parte, “Lo Real”, del libro Le Bovarysme de Jules de Gaultier; luego, el comentario a mi cargo sobre el primer capítulo, El bovarismo en los personajes de Flaubert; a continuación, el texto Manuel Puig y el Psicoanálisis, de Germán García; sigue Resonancias de la paranoia, escrito por Silvia Conía, y también un comentario sobre La policía de las familias, de Jacques Donzelot, por Ana Santillán; concluyendo esta sección, un comentario de Gabriel Levy sobre el libro Amor y anarquismo: Experiencias pioneras que pensaron y ejercieron la libertad sexual, de Laura Fernández Cordero.
En la sección DIVERSIDADES podrán leer una traducción de Luciano Ducatelli de un manuscrito de Hobbes, Carta del Sr. Hobbes al Sr. Brooke, sobre un caso de anorexia en el siglo XVII; El asunto de la monja Vicenta Álvarez, por Mirtha Benítez; alfonsina: primer periódico para mujeres —que dirigió María Moreno—, por Marcela Varela; El nuevo derecho civil de la Argentina avanza con perspectiva de género, por Verónica Knavs.
En la última sección, RESEÑAS, encontrarán las referidas a dos libros fundamentales sobre la historia del psicoanálisis y fundamentales para la cultura de los analistas: sobre el de Marcelo Izaguirre, Jacques Lacan: El anclaje de su enseñanza en la Argentina, reseñado por Laura Bosco, y acerca del libro de Germán García, Oscar Masotta y el psicoanálisis castellano, por Sebastián A. Bartel. Finalizamos con una recomendación editorial, Informes para el psicoanálisis: Una salida, de Germán García.
El conjunto de textos sobre el bovarismo y sobre el lugar de las mujeres han ido situando un hilo: la serie va desde el siglo XVII al siglo XXI, contando historias, relatos de la esclavitud de las mujeres —diría John Stuart Mill—, sojuzgamientos y transformaciones.
Estas últimas mucho le deben al psicoanálisis por haber puesto en el centro de sus elaboraciones, desde Freud hasta la actualidad, una pregunta sostenida sobre la femineidad y las femineidades. Es necesario indagar en la historia del psicoanálisis los puntos a los que se ha llegado al considerar la femineidad, en sus diferencias y en sus malentendidos. Si bien el psicoanálisis está en nuestro aire, situarse en él y en la pregunta sobre la femineidad es un asunto que cada uno responde en el propio análisis.
Por otra parte, mucho es lo que han impulsado en dicha transformación las mujeres anarquistas hacia fines del siglo XVIII, los debates de los feminismos desde el siglo XIX hasta hoy, con consecuencias en la implementación de leyes y en su divulgación.
La perspectiva que me interesa destacar es no tanto el papel de la heroicidad en los actores de esas historias —si bien la hubo— sino la particular capacidad para salir de “un cuarto propio” y ocupar un lugar de enunciación en los discursos, en las épocas en que les ha tocado y nos toca vivir.


María del Rosario Ramírez



[1] Lacan, J. (1932). De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. p. 164. Argentina: Siglo XXI editores. (1°Ed. en español, 1976).
[2] Lacan, J. Obra citada. p. 208.
[3] Lacan, J. (1946). Acerca de la causalidad psíquica. En Escritos I. p. 169. Argentina: Siglo XXI Editores. (2007).
[4] Miller, J. A. (1997). El psicoanalista y su comunidad.  En Conferencias porteñas. T. 3. Buenos Aires: Paidós.

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2 comentarios:

  1. Interesante apuesta,una lectura lacaniana es la inversión del bovarismo, se podría decir trastocando una frase de Ricardo Piglia. Saludos César Mazza

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