La demanda latente en la multiplicación de objetos para gozar resulta la puerta de entrada a una espacio sideral. En esa oferta insaciable de objetos encontramos sujetos que buscan colmar un vacío que pide siempre más para su satisfacción. La satisfacción en su plenitud, el goce pleno se comprueba como rechazo de la castración. Es el éxito del empuje de la pulsión de muerte, que va de la mano del superyó. No es difícil leer este empuje en los sujetos atrapados por el consumo, del que la toxicomanía es tan sólo un ejemplo. Lo observamos en el requerimiento de más y más, que situamos en un ascenso incontrolado del goce.
María del Rosario Ramírez

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