viernes, 30 de junio de 2023

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 6

 

Presentación

Bajo el título Diversos: “El estallido de la noción de sexualidad”, hemos reunido en este número una selección de textos que atraviesan en nuestra sociedad encendidos debates sobre sexo, elección de sexo, género y este nuevo sujeto llamadotrans. Los textos transitan y disciernen los temas en sus complejidades y entrecruces con buenos argumentos.
Más allá de los discursos de la época, la palabra “sexuación” reestablece la verdad del descubrimiento freudiano. Da cuenta de la identificación determinada por una posición de goce según se coloque de un lado u otro de la tabla, dando lugar a una diversidad de elecciones.
El conjunto de artículos muestra que en la diferencia sexual hay algo que no se deja atrapar; esto incide en “el estallido de
la noción de sexualidad”, frase de Lacan del texto “Hablo a las paredes”, que presenta una diferencia de otro orden del que plantean las diferencias multiplicadas de género.
El psicoanálisis trata esa diferencia en tanto no hay identidad sexual, no hay una diferencia sexual que se pueda definir de entrada: hombre y mujer. La discordia radical que no permite acuerdos tiene como punto de partida que cada sujeto no encuentra cómo ser idéntico a sí mismo, ni siquiera los que han decidido por alguno de los sexos.
Lo que le da su estatuto a la diferencia sexual −desde Freud− es la división. Por otro lado, cada uno que debe confrontarse a lo sexual queda frente a frente con la no identidad. Las identificaciones las conseguirá, en el mejor de los casos, en su relación al Otro, en la familia, en su lengua, en sus amigos, en los discursos que lo rodean, de donde tomará o no el rasgo necesario en el que se concentre su identificación sexuada.
Hoy en día, del siglo XX al XXI, podemos sentir que ya no se trata del efecto de inhibición que producía la moral en los comienzos del psicoanálisis. En nuestra época asistimos a un debilitamiento de la ley. Se trata de un tiempo en que los sujetos, cuando salen al mundo, en muchos casos no encuentran cómo sostenerse en un discurso ni cómo hacer con el enigma del in-
consciente y van al encuentro de lo real del sexo sin velo y estando fuera de discurso.
El contexto ha cambiado y el aflojamiento de la ley abre las compuertas a los síntomas contemporáneos y también a una
pendiente hacia la inmoralidad. Ante esto, Jacques-Alain Miller encuentra tres tipos distintos de respuestas: los analistas que quieren una salida conservadora, restaurar la autoridad del padre y con ello se encuentran de regreso a la religión; otra, que es hacer como que no pasa nada, miran para otro lado y siguen; y la tercera, acompañar el saber de la ciencia. Para esta última convendría tener en cuenta que lo real que está en juego es que “no hay relación sexual”, es decir que podemos acompañar a la ciencia sin olvidar que el sexo agujerea el saber.
Para hacer existir la relación sexual tendría que ocurrir que alguien goce del otro y no de sí mediante el otro. Pero el propio psicoanálisis ha colaborado en liberar el goce, por lo tanto, a disolver los lazos que se consideraban más estables. Lo real, como fue dicho antes, supone que “no hay relación sexual”, es decir que cada uno a lo sumo goza de sí mediante el otro.

Mi agradecimiento especial a todos los colegas que han colaborado con sus textos para este N°6 de ABC la cultura del psicoanálisis.
MdRR


 

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 5

 


Presentación


Sigmund Freud acentuó y anticipó algunas cuestiones relevantes para nuestro tema, Exceso: Variaciones sobre el síntoma. Escribió una historia del trauma al destacarlo y traducirlo al lenguaje del Psicoanálisis. Los primeros años lo vinculó al trauma sexual. Poco a poco, esa lectura inicial quedó desdibujada y abandonada hasta que en Más allá del principio del placer (en contexto de guerras) la retomó cuando conectó la marca con una pérdida, con un más allá del placer, y notó que la repetición iba de la mano de la pulsión de muerte. Esta historia sirvió, mucho más tarde, para que Jacques Lacan elaborara la cuestión del goce. Precisamente, Freud fue quien habló muy temprano de la importancia de la palabra y sus efectos sobre el cuerpo, al decir que en todos los casos se puede confirmar que los síntomas se hallan bajo la influencia directa de las excitaciones, de las conmociones emocionales. Recordemos la frase de Freud, “Un susto violento, una injuria u ofensa candentes son capaces de poner repentino fin a la existencia”.


Pese a estos descubrimientos freudianos, ello no ha impedido en algunos casos cierta ceguera e incluso ignorancia de aquellas definiciones acerca del objeto que interesa al psicoanálisis en el centro de sus descubrimientos. Tan importante es esa marca en cada palabra. Ella pareciera organizar encuentros en nuestros sueños, que están fuera de programa. Tiene incidencia en la vida erótica del sujeto, se presenta a partir de contingencias. Esa huella en la historia del psicoanálisis, en la historia del trauma, trata siempre de la historia de encuentros con sorpresas, fuera de programación. Es decir, no solo lo impredecible sino en ocasiones lo inconcebible. En eso consiste un relato, la historia de los malos encuentros, de las malas sorpresas que se tuvieron.
Son las muestras de un desarreglo fundamental en los seres hablantes, que Jacques Lacan ha retomado en múltiples lugares mucho antes de hablar de manera fulgurante de la no relación sexual.


En los comienzos, precisamente en su escrito “El estadio del espejo”, a fin de esclarecer, entre otras cosas, la función de la libido en Freud y apoyado en los estudios de Wallon y de Bolk, habló sobre la constitución de la imagen y ahí dijo: “la función de la imagen es establecer una relación del organismo
con su realidad”. Esa relación está alterada por una dehiscencia del organismo en su seno, propia del encuentro con la imagen. El meollo del asunto es un desajuste o “discordia primordial” en la constitución de la imagen. Discordancias entre la función alienante del yo [je] y la agresividad en toda relación con el otro. Más precisamente, “el estadio del espejo es un drama cuyo empuje interno se precipita de la insuficiencia a la anticipación”.


Luego, Jacques Lacan a la hora de hablar de la letra asevera lo siguiente: “pues es por la marca de arbitrariedad propia de esta como se explica la extraordinaria contingencia de los accidentes que dan al inconsciente su verdadero rostro”. Por estas razones es que los actos fallidos, los sueños, los chistes como contingencias abrieron el campo hacia el inconsciente.

Finalmente, y para mencionar el camino en torno al término que anunciamos en el título de ABC N°5 −Exceso: Variaciones sobre el síntoma−, en la conferencia “Joyce el síntoma” Jacques Lacan formula la siguiente frase que ha sido nuestro punto de partida junto a su contexto: “Dejemos el síntoma en lo que es: un acontecimiento de cuerpo ligado a que se lo tiene (…) en ocasiones eso se canta, y Joyce no se priva de ello”. Tras la búsqueda lo reencuentro casi con las mismas palabras de Freud, en la conferencia 32 sobre la angustia, en la que afirma que la huella de afecto produce trauma; es la definición general
de acontecimiento. Y en la letra de Jacques-Alain Miller, un aporte de precisión a nuestro tema: “El acontecimiento fundador de la huella de afecto es un acontecimiento que mantiene un desequilibrio permanente, que mantiene en el cuerpo, en la psique, un exceso de excitación que no se deja reabsorber”. Tenemos ahí la definición general de acontecimiento traumático, aquél que deja huellas en la vida subsiguiente del ser-hablante. En este número de la revista ABC encontraremos avances
específicos referidos a la clínica del exceso sobre la anorexia, las adicciones, la bulimia, la cuestión trans. La complejidad de este campo de síntomas, que cada vez más proliferan, reclama tratar estas cuestiones por parte del psicoanálisis. 

Reflexionan sobre el tema Domenico Cosenza, Manuel Ramírez, Mirtha Benítez, Silvia Conía, Marcelo Izaguirre y quien escribe estas líneas. En la nueva subsección Traducción publicamos, de Domenico
Cosenza, “Hacia una clínica del exceso: síntomas contemporáneos y la orientación analítica a lo real”, texto en el que destaca algunos rasgos estructurales relevantes en estos casos. Asimismo, Manuel
Ramírez escribe sobre “la raíz del síntoma”, el exceso, sobre una clínica en la que se destaca la manera en que cada uno se las arregla con el real inicial, el goce alrededor del cual se ha constituido. Mirtha Benítez recorre un camino en torno a la anorexia, Silvia Conía articula la diferencia del término lujuria en la literatura y el síntoma, Marcelo Izaguirre realiza una lectura aguda acerca de cómo Foucault divide los discursos sobre la vida sexual. 

Recuerda los casos de “Herculine Barbin”, quien acabó suicidándose, en contrapartida con Jan Morris, de la que habló Millot en su libro Exsexo, y considera la compleja cuestión del cambio de sexo impuesto en un caso y la problemática de lo “trans” en el otro. En cuanto a mi artículo, pongo el acento sobre los juegos verbales en Freud y en Lacan, la formación jesuítica que comparten Gracián, Maquiavelo y Joyce y sus tortuosas operaciones de lenguaje. Un estudio de Juan Pablo Lucchelli subraya la referencia a la declinación del padre en la obra de Jacques Lacan, bajo la perspectiva de “la importancia que tuvo el  encuentro entre Jacques Lacan y Alexandre Kojève en la formación y la obra del primero”.


En nuestra nueva subsección Histórica, Germán García habla del cuerpo, sustancia gozante sometida al imperativo, y su convergencia con lo mismo que Kant pretende excluir, pero que aún desde la exclusión funciona como causa. Por otro lado, Ana Laura Bastianello escribe sobre la metáfora del suplicante
y el superyó. En la sección Diversidades, distintos modos de hacer con la lengua en la conexión literatura-psicoanálisis: Gabriel Levy, sobre “el misterio, el secreto, el enigma”; Juan José Mendoza nos trae una ficción titulada “Katty Skaffy”; Vilma Coccoz parte de Lituraterre y desarrolla el campo común
que existe entre literatura y psicoanálisis; Gabriela Rodríguez recuerda el encuentro de Djuna Barnes con Joyce, quien revela al músico en la lengua.


En Reseñas, Ana Santillán escribe sobre el libro En los confines de las tiemblas: Los locos literarios, de Raymond Queneau, y Marcela Varela, una nota histórica sobre Colegio Libre de Estudios Superiores.


Hemos reunido en las secciones de la revista ABC la cultura del psicoanálisis un conjunto de textos cuyos autores dan respuestas originales. En la sección Flashes inauguramos dos subsecciones, Histórica y Traducción.
 

MdRR

ABC La cultura del psicoanálisis Nº 9: Paradojas de la satisfacción. Capitalismo y subjetividades contemporáneas

    La demanda latente en la multiplicación de objetos para gozar resulta la puerta de entrada a una espacio sideral. En esa oferta insaciab...